Ya lo he dicho anteriormente, si tuviera carro propio, viajaría a lo largo de la Panamericana, deteniéndome donde me jala el ojo, y cámara en ristre, para elaborar algo así como una
historia naturalis del borde de la carretera. Por ahora, sin embargo, me conformo con las limitaciones dadas y entrego una nueva serie de un viaje en bus al sur.





























No es por nada, pero mirando las fotos, pienso que la ventana del bus (me tocó asiento de pasillo) da un encuadre encantador, con sus reflejos y todo...